Una tarde, en 2005, una mujer que hablaba español y era llamada Celia, entrò en mi pequeña oficina en Carolina del Norte en una misiòn. Ella cambiò mi vida para siempre. Celia es de Mèxico, y no estaba dispuesta a aceptar la injusticia y la crueldad que ella y otros inmigrantes habìan experimentado. Ella vino a mì en busca de respuestas, la manera de curar una comunidad en daño. Y ella trajo con ella una larga y poderosa corriente de historias tràgicas. Pero Celia trajo para mì màs que historias y problemas que yo no estaba aùn seguro de còmo resolver; esa tarde, ella trajo un propòsito a mi vida…CONTINUE READING

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